Ellos le llaman “el puente”, yo le llamo Paul

Chantilly
Chantilly

Sentados frente a frente, sin ambages. Azulado gris y marrón de fondo, los dos hombres están concentrados,  distantes  incluso pero sin atisbo de preocupación. La tarde transcurre y como siempre, sólo les separa la mesa en la que una botella de vino hace “chin-chin” con la luz.  Aunque el clima austero que los acoge parece colocar a cada hombre en su propia isla, la partida continúa.

– Otra vez te lo estás pensado, miras tanto tus cartas que las vas gastar

– ¿Hace cuánto que Monsieur falta?

–  ¡No cambies de tema! él sale con sus artilugios y ya se verá cuando vuelve…el campo le atrapa…

Cuando su candidatura de ingreso fue rechazada por la École de Beaux-Arts, Paul Cézanne abandonó París y regresó a Aix para aceptar un empleo en el banco de su familia. Su mirada ya estaba presa de las obras de Caravaggio, Velázquez y Delacroix y su destino, aunque aún poco claro para sus contemporáneos,  se esbozaba  sobre el lienzo. En 1862 regresó a París, ayudado por la asignación de su padre, donde le esperaba su viejo amigo Zola, pero también nuevos descubrimientos como Manet y Pissarro, al que consideró un maestro. La propuesta de los nuevos pintores ponía en tela de juicio el arte oficial y el Salón de París y abría senderos artísticos inexplorados.

Camille Pissarro y Paul Cézanne (CRONO 10)
Camille Pissarro y Paul Cézanne (CRONO 10)

– “Grotesco” esa fue lo que dijeron mon ami, “grotesco”…

-¿Quién le aplicó tal insulto?

Louis Leroy…y algunos otros

– Yo no lo comprendo, ¿Acaso alguien se atreverían a aplicarnos semejante término? pobre Monsieur, y todo por retratar a su amigo Achille Emperaire de una forma realista y  esquemática, buscando su esencia, como también ha hecho con nosotros.

– Lo sé, la culpa la tiene el grupo con su afán de llevar la contraria ¡y juega ya por lo que más quieras!

-¿Qué grupo?

– ¿Pues qué grupo va a ser? Los  impresionistas….él no es como ellos, pero está recibiendo más palos que todos esos rebeldes juntos.

Cézanne fue considerado el menos hábil de los impresionistas. Etiquetado por la crítica de su tiempo como un artista torpe y sin visión espacial. Pero fue él, un ermitaño que prefirió el retiro en Aix a los cafés de París, quién llevaría el arte al universo de lo abstracto. Faltaban años y un cambio de retina para convertirlo en el eje fundamental de la transición que ensambla el arte decimonónico con el del siglo XX.

-Porque, y digo yo… ¿Es que las cosas son como son, o son como las vemos?

-Pues no lo sé, yo solo veo tus cartas inmóviles en tus manos acartonadas, que más que mi mejor amigo pareces una estatua de madera que un indígena tallase en su selva.

Sobre esa inocente pregunta se construye la genialidad de Cézanne. Él consideraba que ante un mismo objeto no todos vemos lo mismo. Pretendía convertir el impresionismo en un arte sólido y perdurable, como el de los museos, como el de Tiziano y Leonardo Da Vinci, a los que admiraba por su estructura y composición pero en los que echaba en falta rasgos más sinceros de verdad, cualidad que junto a la frescura sí poseía la pintura del grupo impresionista.

Su búsqueda no era captar lo efímero del momento, al estilo de sus pintores amigos, sino el escrutinio de la certeza. El buscaba la estructura que permanece en los objetos que miramos. Su reflexión sobre el hecho de la pintura partió precisamente del hecho de mirar, por eso prefería observar y pintar lo que no se movía. Buscaba un arte nuevo y duradero a través de la  simplificación de las formas, para poder así pintar la esencia de cada objeto.

 

Paul Cézanne pintando en la colina de Les Lauves, fotografía de Ker-Xavier Roussel, 1906 CRONO 28
Paul Cézanne pintando en la colina de Les Lauves, fotografía de Ker-Xavier Roussel, 1906 CRONO 28

– He oído decir a Monsieur que con cada ojo vemos dos perspectivas distintas de una misma cosa, por ejemplo de una manzana.  Lo llama visión binocular… y que es nuestro cerebro el que compone la imagen completa.

– Yo a ti te veo los ojos muy pequeños, algo fruncidos, y el ala del sombrero les da sombra…de hecho, después de tantos años frente a frente, ni sabría decir de qué color los tienes.

Cézanne se comprometió con la exactitud no con la fugacidad y tomó un naturalismo inspirado en Courbet que fue derivando hacia el plano más profundo de la estructura de los objetos. “el cilindro, la esfera, el cono y todos ellos en perspectiva hacia un punto central”

– Entonces cada cuadro es casi como hacer un edificio

– ¡No lo dudes!, es como si la hoja del lienzo se le quedase corta

– Pues yo me encuentro bien aquí, cómodo y tranquilo, ¡qué quieres que te diga! supongo que soy un alma sencilla…por cierto ¿Crees que sería posible que te decidas con tus cartas?

Una de las cuitas resueltas tiene que ver con el color. Utilizaba en un mismo cuadro y en un mismo objeto colores diametralmente opuestos, cálidos y fríos, sin mezclar, para que ellos mismos por acción refleja se complementasen. Porque, en realidad para Cézanne los objetos retratados eran valiosos en sí mismos y como parte del conjunto, por eso la composición es exacta, son tres manzanas, dos peras, cinco melocotones, una jarra o dos figuras humanas, como es el caso de nuestros jugadores… (Dos jugadores, dos sillas, dos sombreros, una mesa, una botella)

Flores y Frutas
Flores y Frutas

– ¿Me estás diciendo que fui creado para combinar con el color de la mesa o la pared?

– No exactamente, pero no me puedes negar que tú y yo formamos parte inseparable de este contexto.

– Moun ami, buena gana tengo de darte un puñetazo por si quiera insinuar que estamos atrapados en este cuadro.

– Atrapados no, es nuestro hogar, aquí está nuestra esencia

– Y eso del cono y el cilindro, no suena ni pizca de bien, ¡Por todos los diablos! ¿Te parezco un cilindro?

– No, me pareces un pesado… ¿Pero no te das cuenta que somos diferentes al resto de retratos que pululan por París? y más allá de la ciudad, por todo el continente, me atrevería a decir…

– ¡Qué sabrás tú! ¿Acaso has puesto un pie más allá de este gabinete? , puede que seamos diferente, no te lo niego, pero me contento con no ser como esos de ahí, esos bañistas que van siempre desnudos…están rosas y azules a la vez, ¿Quién vio tal desaguisado?

 

Bañistas
Bañistas

En el tratamiento de la figura humana Cézanne también practica la búsqueda de la esencia como vía para trasmitir la realidad. Incluso fusiona persona y ambiente para que juntos definan la historia que se narra en la obra. Si Degas se diferenciaba  de los impresionistas por su introducción al movimiento  dentro de un naturalismo muy esbozado, el maestro de Aix logra una sintetización y anclaje de la figura humana completamente innovador. De este modo culmina obras que superan a la  fotografía, ya que recogen un instante concreto, a la vez que resumen el argumento de una historia que perdura.

– Monsieur es un intelectual de la pintura y del color

-Lo dices como si fueses su secretario

-No te hagas el escurridizo, ¿No has notado cómo sus montañas parecen mesas y sus mesas montañas?
– Paul es seco como el buen licor, uno de esos sesudos que todo lo analizan…a veces creo  que necesitaría un tiempo de libre descanso, unirse a nuestra partida alguna tarde y tomar un buen trago de este vino que nunca hemos probado, ¡Hombre de Dios! ¿No pudo al menos dibujarnos unos vasos?

Las naturalezas muertas de Cézanne quieren estar vivas y así funcionan como paisajes. En la misma línea evolutiva, sus visiones exteriores superpuestas en planos de color con la técnica del “passage”, acaban comportándose como naturalezas muertas. Los manteles son montañas, las montañas son paños al fondo, los árboles son planos y las frutas son accidentes geográficos que podemos observar de lado, de frente y desde arriba.

– Oye, ¿Qué pasa si a ese bodegón le quitamos una fruta?

– Que el resto se caen

-Deja entonces, menos mal que Paul sabe poner cada cosa en su sitio.

– Por cierto, ¿Qué es eso de Paul? debemos tratar a Monsieur con respeto, es un artista inigualable.

– No te equivoques moun ami. Nadie le respeta más que este campesino, pero le han llamado ya tantas cosas… que se hace necesario abordar nuestra relación con un poco de naturalidad, y teniendo en cuenta que él dice que somos un cono

-Tienes razón, pobre Monsieur, no le comprenden…

-Pues eso, algunos le llaman grotesco y otros más avanzados le llaman “El puente”  pues yo le llamo Paul, que es su nombre, ¿No busca la esencia? pues para mí siempre será Paul, y no hay más que hablar.

-Por cierto, ¿jugamos?

-Pues eso llevo esperando toda la tarde moun ami

La puerta del estudio se abre, entra un viento fresco y Paul Cézanne accede a la estancia cargando sus materiales de pintura tras una jornada en el campo. De pronto parece recordar haber olvidado algo y sale de nuevo dejando sus artilugios en el suelo

-Monsieur ha vuelto… ¿Lo dejamos para mañana?

– ¡Por la esfera de mi sombrero! nunca terminaremos esta partida…

*El Faro de Hopper agradece al Museo Thyssen- Bornemisza el material gráfico y temático y recomienda su muestra en torno a Cézanne como una oportunidad de entablar una conversación  sincera con el artista (hasta el 18 de mayo)

*Notas del Faro:

1) En 2012  “Jugadores de cartas” (1892-1893)  fue comprada en 191 millones de euros por la familia real de Quatar convirtiéndose en la obra más cara jamás subastada hasta el momento.

2) La serie “Jugadores de cartas” pertenece a la etapa madura de Paul Cézanne. Asimismo, el artista no sería comparado con un puente hasta años posteriores a su muerte. Algunos anacronismos temporales han sido utilizados como licencias literarias con el fin de ofrecer la máxima información en el contexto de este relato.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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