Recuperando al maestro efímero; Los Tapices de Rafael en el Palacio Real

Lo de éfímero no se refiere a que la genialidad de Rafael Sanzio fuese flor de un día, sino a que si con 37 años el divino pintor logró ser uno de los maestros de la renovación renacentista, qué no habría logrado este hombre de haber vivir al menos 20 años más.

Rafael de Urbino supo observar su entorno y crear un estilo propio, refinado e inconfundible. La capacidad catalizadora de la mente de Rafael hace que, dentro de la triada renacentista (Leonardo, Rafael y Miguel Ángel) precisamente sea Rafael el que ocupe una posición intermedia tan privilegiada. La de el artista que supo asimilar y fusionar las genialidades e invenciones de Leonardo da Vinci (el tratamiento del color en veladuras y las atmósferas espaciales) y de Miguel Ángel (en la rotundidad de sus figuras) Esa “terribilità” como con la que sus contemporáneos definían el estilo de Miguel Ángel, se torna en la pintura de Rafael en un naturalismo más fluído.

Ahora, coincidiendo con el quinto centenario de la prematura muerte del artista (1520) podemos deleitarnos contemplando los tapices de Rafael en la galería del Palacio Real de Madrid (Hasta abril de 2021)

Un encargo que conquistó a la curia y a las cortes europeas

En 1514, Rafael, junto con algunos sus discípulos predilectos, como Giovanni da Udine y Giovanni Francesco Penni, diseñó los cartones para estos tapices por encargo de León X, un Papa Médici (hijo de Lorenzo el Magnífico). Su destino final fue la Capilla Sixtina y fue precisamente en diciembre de 1519 cuando se colgaron los siete primeros tapices en las estancias vaticanas y así Rafael pudo reencontrarse con su propia obra, esta vez, realizada en hilos de seda y oro.

Que León X encargase a Rafael estos tapices, suscitó el recelo ( o más bien la ira) del por entonces todopoderoso Miguel Ángel, que en 1512 había concluido los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina. Observando hoy los tapices, comprendemos que Rafael debió pasar horas estudiando los techos de Buonarroti si nos fijamos en las soberbias anatomías de los personajes bíblicos.

Los tapices que se exponen en el Palacio Real son reediciones de los tapices originales que continúan en el Vaticano. Precisamente Felipe II los compró en Amberes con motivo de uno de sus viajes a los Países Bajos antes de casarse con María Tudor.

Charlamos con Concha Herrero, Conservadora de Patrimonio Nacional. Disfruta esta video – entrevista y date el placer de apreciar en directo el ingenio de Rafael y la brillante labor de los mejores maestros tapiceros. ¿Cómo se hicieron tan deseados estos tapices?

Los tapices que podemos admirar en el Palacio Real relatan episodios de los Hechos de los Apóstoles y cada uno recrea con detalle la escena, el paisaje , los affettis y las distintas situaciones que tienen lugar en cada episodio.

Debemos tener en cuenta que dentro de la gran tradición de la pintura al fresco italiana, los tapices eran arte móvil, que se podía trasladar de estancia en estancia, de palacio en palacio, e incluso exponerse en espacios exteriores. Al aire libre, los colores de los hilos debían cobrar brillos extraordinarios. En el montaje actual la luz que entra en la galería sigue jugando un papel protagonista y consigue generar la ilusión de los efectos propios de la pintura, tales como los reflejos o las perspectivas.

Escuchando atentamente a la Comisaria pensé en la catedrales góticas; Pues también fueron ellas un trabajo coral en el que multitud de artistas pusieron sus talentos al servicio de una sola obra. En este caso, Rafael y sus estrechos colaboradores dibujaron y pintaron los cartones preparatorios y los maestros tejedores tradujeron el lenguaje pictórico en arte textil.

Entonces no puedo evitar preguntarlo: ¿Quién?

¿Se sabe quienes eran estos maestros tapiceros? Lo más interesante es que esta investigación continúa abierta…

Para aquella Roma de intrigas palaciegas y disputas entre artistas, la muerte de Rafael dejó una triste sensación de orfandad. En una crónica de viajes de Javier Reverte (al que con tanto gusto he leído y que tristemente nos dejó este año) se recuerda el epitafio de la tumba de Rafael en el Panteón, palabras del poeta y amigo del artista, Carlos Bembo:

Aquí yace Rafael. Cuando vivía, la naturaleza temió ser vencida por él. Cuando murió, ella temió morir con él

Ante estos tapices poco sentido tiene hablar de la muerte o de la fugacidad de la vida. Pues contemplándolos en toda su grandeza podemos comprender lo que el arte era y sigue siendo capaz de hacer por las personas; Despertarlas y convencerlas de que vale la pena tener una pasión, un propósito.

Únete a nuestras Visitas Guiadas en Madrid. Pincha para conocer las Próximas visitas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll hacia arriba

Política de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, pulsando en más información

ACEPTAR
Aviso de cookies