Cocodrilo engulle mujer sexy desnuda, ni rastro de sangre

Vuelvo a sentarme en un animado café del Marais, los parisinos van de un lado a otro con renovadas energías otro  día de lluvia.

Acabo de regresar del cielo amenazante y atrayente de “Leaving Las Vegas” (1998), y del cálido verano de Saint Tropez, para Thierry Mugler (1978).

¿Algún conocido? sí,Yves Saint Laurent, el mítico productor Robert Evans, Carolina de Mónaco, o los políticos Jean Marie Le Pen y Margatet Thatcher entre otros.

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Sofisticación, elegancia y cierto engaño en las mujeres de Newton

 

 

Carolina y su reino de cuento de los años 80
Carolina y su reino de cuento de los años 80

 

El Grand Palais estaba repleto esta tarde, las fotografías de gran formato, que formaron parte de Vogue, Elle y otras publicaciones durante más de 30 años, inmóviles, parecen mantener la sala en pie en medio del bullicio.

Las protagonistas de muchas de ellas son mujeres, desde top models hasta mujeres anónimas. Todas en difíciles escorzos, desnudos muy estudiados, sofisticadamente provocadores pero sin rastro de felicidad.

El desnudo es circunstancial...
El desnudo es circunstancial…

No es esto una crítica, ya que todas las imágenes de Newton son un alarde de composición, como si coreografiase en cada foto una compañía de ballet.

Un video ilustra una curiosa sesión de Newton con Cyndy Crawford. Era un hombre divertido, de carácter espontáneo y dicen de él que preparaba tanto la escenografía que no necesitaban tirar miles de fotografías para obtener “esa imagen deseada” en ocasiones, con una foto, era suficiente.

Sus series de desnudos femeninos “Big Nudes” parecen no tener en cuenta el cuerpo como elemento de provocación sino por el lenguaje de cada músculo. Además algunos desnudos contienen elementos como un collarín, un corsé terapéutico o una escayola, que adhieren dramatismo a la narración de la imagen.

En el verano de 1964, sus fotografías de la colección de Courréges, le valieron casi dos años de veto en la revista Vogue, pero, como el que tiene talento es libre, continuó su trabajo sin rastro de nostalgia para otras publicaciones como Elle.

Y por supuesto las Polaroids, con las que tanto experimentó durante los 70, allí estaban, en el centro de la sala, violentamente transgresoras, sin explicar muy bien si lo que muestran son chicas o maniquíes. Estas fotos formarían ”Pola Woman”, un libro editado en 1992.

¿Qué por qué el cocodrilo engulló a la mujer sexy y no hubo rastro de sangre? Porque Helmut Newton no consiente que la realidad le arruine una buena foto.

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