¿Colgará el Prado un nuevo Rubens? Feriarte (primera parte)

 

 

Tras la charla con Mercé Ros, (Galerista y descubridora del cuadro) observo a Felipe IV.   Fogonazo de luz sobre su mirada, y con la dignidad que Rubens le confiere, el monarca espía a las miles de personas que visitan Feriarte. Sabe que es noticia, pues ha estado desaparecido 50 años, y ha pasado por las manos de ilustres coleccionistas.

Felipe IV, además de mecenas del arte, como Felipe II y Carlos V, fue el encargado de aglutinar las obras más representativas del Museo del Prado, que hoy cuenta con la mayor cantidad de obra de Pedro Pablo Rubens, un artista que gozó de gran prestigio en vida. Su influencia en el joven Velázquez fue determinante, ya que le animó a formarse en Italia, país al que el español viajó dos veces y del que regresó como el gran genio que llegó a ser. ¿Sabias que su segundo viaje duró tanto que el Rey Felipe IV casi tuvo que ir a buscarle en persona? Pero eso es otra magnífica historia que en breve  abordaremos. Rubens formó un taller del que salieron artistas de la talla de Antonio van Dyck. Precisamente por esto no resulta sencillo autentificar un Rubens, ya que se sabía que los artistas con buen taller, en ocasiones, firmaban obras que en un 70% eran ejecutadas por sus geniales aprendices. De esta época, es normal encontrar lienzos en las que, por ejemplo, las manos, el pelo o los paños, hayan sido realizados por el artista reconocido y el resto del lienzo por sus  oficiales.

¿Qué tiene de especial este Rubens? Es el único retrato de Felipe IV realizado por el artista flamenco. Se le presenta ya con la solemnidad de un monarca. Con rosto y pose más rotunda y luciendo el Toisón de Oro. (una de las órdenes de caballería más prestigiosas y antiguas de Europa)

Quiero destacar además que Felipe IV fue el gran impulsor de Velázquez, como un moderno y visionario “manager”. No solo porque lo hiciese pintor de corte, sino porque le dio una enorme e inusual libertad pictórica, en comparación con lo que sucedía en otras cortes del momento. (Por ejemplo, en la Inglaterra de Carlos I, Antonio van Dyck se veía constreñido a pintar con mucho más detalle de lo que su mirada le pedía, y aún así realizó importantes innovaciones el tratamiento del retrato) ¿Sabiás que Tiziano fue la gran fuente de inspiración tanto para Velázquez como para van Dyck? Y no les culpo…

Pero, volviendo a nuestro Felipe IV, el monarca, tal y cómo cuentan las crónicas históricas, consideró a Velázquez un hombre valioso, un consejero y una suerte de amigo , con el que desahogar sus preocupaciones, ( pues el imperio español estaba perdiendo brillo)

Lo que sí es seguro es que ni el siglo XVII ni la historia del arte en adelante pueden entenderse sin la influencia de Rubens. Explorar su agilidad con los pinceles, la calidez de sus telas, de sus encarnaciones (piel de rostro y cuerpo) y su visión vehemente y gozosa del amor es empaparse de la exaltación de la vida a través del óleo.¿Colgará el Prado este nuevo Rubens?

De momento, Patrimonio no permite que la obra salga de España y el Estado tiene seis meses para decidir si adquiere la obra por su valor patrimonial. Miguel Ángel García Vega, periodista de El País, expone en uno de sus *artículos que:  “Se compre o no, el lienzo no debería salir del país, ya hemos perdido demasiado”. El faro quisiera también poner el foco sobre este Rubens en nuevas ocasiona, buscarle un enfoque y ponerle voz,  y para ello, cuanto más cerca se quede, mejor, ¿No crees?

*”Proteger el patrimonio en la era de los oligarcas” (Miguel Ángel García Vega)

 

 

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