#FaroSing. En silencio deseo que…

Que me abraces. Cógeme fuerte, en un solo movimiento que me sorprenda, que me abrume incluso, y luego pon tu mano en la mía. Eso es, eso me parecería un buen nuevo comienzo, con eso, por ahora, me bastaría para sentir alivio, y tal vez esperanza…

06-summer-evening

Observando esta escena de Hopper oigo perfectamente los grillos de una noche cálida ¿Tú no? juraría que es entre semana, lo único seguro es que no es domingo. Hay placidez en el ambiente y esta noche anuncia un verano que en lo sentimental se presenta incierto para los dos personajes. Ayer la vida parecía segura, también lo parecía el amor, pero desde que arrancó esta conversación en el porche, puede que algo haya cambiado, quién sabe

Ante escenas de esta contundencia, íntimas, algo inquietantes, este faro se da cuenta de que  en el ejercicio de su pasión por explorar nuevos enfoques de arte y comunicación, a veces se siente un poco solo. Querido amigo, no te tomes  esto como un desprecio, pues nadie mejor que esta farera valora el tiempo que te tomas  en visitar el faro y lo mucho que me llena tu entusiasmo de auténtico explorador del arte y la vida. Sin embargo… a veces, un Hopper me conmueve mientras trabajo y sueño, mientras sueño y trabajo y me recuerda también que dentro de nosotros hay cierta incertidumbre ante la vida. Eso sí, por mi naturaleza optimista y algo jocosa enseguida encuentro forma de sobreponerme y ¡qué diantres!  qué mejor que una buena canción.

Fue hace tiempo, cuando descubrí que en “Summer evening”  a veces, uno necesita que le aprieten fuerte, y  por eso ahora pasamos de los grillos a mis elegantes amigos de Fleetwood Mac. Porque, en este porche, que es como estrella en la noche, además de grillos oigo en mi mente el enérgico inicio de “Hold me”  (Abrázame)  ¿Lo oyes tú? :

“Can you understand me? baby don´t you hand me a line”

(¿Puedes entenderme? No me tomes a la ligera)

Esta escena pintada por Hopper en 1947  congela el diálogo de una joven pareja. Les  observamos en silencio, no es momento de interrumpir. Parece que él, con la mano en el pecho, esté explicando algo que a ella no le está gustando oír. Ella está ausente pero sin embargo no se va, su orgullo no esta herido pero tal vez sí su ilusión. No se cruzan miradas, no se tocan pero… Espera un momento faro, ¿Tú has visto algún Hopper en el que los personajes se abracen? Ahora que lo pienso No. Pues lo siento, pero con todo los respetos, esto lo vamos a cambiar esta noche…

(Sigue la canción con su pegadizo estribillo) – “Hold me, Hold me” (Abrázame, abrázame)

Pues sí, lo que reza la canción de los Mac desde ese desierto tan artístico de su surrealista video musical, es lo que precisamente están pidiendo ambos personajes el uno al otro sin ser capaces de decirlo.

Porque si la oscuridad abraza la escena  ¿Por qué no pueden abrazarse entre ellos? No sé lo que habrá pasado pero apretarse de repente puede ser curativo.  Luego entrar en casa o mejor aún, quedarse en el porche pero abrazados, para que Hopper los vuelva a pintar y me conceda el capricho.

“There’s nobody in the future…”

(No hay nadie en el futuro..)

“‘ll be waitin’ for ya’
if you ever want to be there”

(Te estaré esperando por si quieres estar allí)

Por eso ella no se mueve del porche, incluso se apoya en la barandilla, por eso él se acerca cada vez más., porque en el fondo los dos quieren que el otro le abrace…Y lo vamos a conseguir, aunque tengamos que arrastarlos por el óleo.

Mark Strand, cuya obra sobre Hopper recomendó el faro en un vídeo ,explica que el artista  nos permite ser espectadores de dos escenas a la vez. La que vemos, y la realidad que percibimos pero que no nos es revelada. Hopper siempre nos da espacio para mirar sin perturbar la escena. Yo a esto añado la impetuosa petición de “Hold me” porque, seamos francos, ¿Nunca has estado cabreado con alguien al que aún así querías abrazar, retener y comprender un poco más? Pues en ello estamos ahora.

Saltemos del cuadro al vídeo de Fleetwood Mac. Es realmente curioso, parece estar dedicado a las transgresoras imágenes creadas por Magritte y tener a la vez un cierto aire Francis Bacon, ¡Qué pasada!  Desierto ( como ese porche de Hopper). Personas que no interactuan entre ellas (como en la mayoría de las obras de Hopper) , espejos que se fragmentan, sombras, pinceles, ( es la historia que no nos cuentan pero que sí está en las obras de Hopper) mientras que esa súplica silenciosa,  “Hold me” (abrázame) caldea aún más esta noche.

En el vídeo musical arqueólogos trabajan, uno pinta, y al final, parece que su musa se lleva el cuadro ¡tendrá rosto la tía! y con botines por las dunas. Pero allí nadie habla, solo lanzan a la arena dorada su petición de ser literalmente “cogidos” (rescatados- y tal vez amados)

Así que, a medida que se apagan las palabras de este temazo y quedamos sostenidos en su música, nuestros personajes se abrazan y FIN.

No te vayas de este Hopper sin mirar el detalle ¿Te has fijado en la casa? La puerta está cerrada pero una ventana está abierta, y ya sabes lo que dice el refrán, queda esperanza…

Y resulta que NO, en ningún Hopper que yo tenga en mente se abraza nadie. Como mucho, los personajes comparten ligeras confidencias o simplemente espacio en un cuarto o bajo el mismo cielo. Pero hay una escena en la que  se dan la mano,  paso previo para el bendito “Hold me”.

“So slip your hand inside of my glove”

(mete tu mano en mi guante)

Se trata de “Two comediants” (1965) en la que dos actores tipo arlequín saludan de la mano al público. No son personajes sin nombre, son el propio Edward Hopper y su esposa Jo que en 1966 se despiden del teatro de la vida porque él, el pintor de las inquietantes relaciones humanas, se sabe ya enfermo y agarra a su mujer de la mano para decir discreta pero emotivamente “Adiós”.

two-comedians
Adios amigo, Gracias por todo

 

Resulta que Hopper dijo que la mayoría de los artistas serían olvidados a los diez minutos de  morir y que lo que realmente vale en un artista más que su técnica es su propia visión del mundo. No a lo primero, pues hoy sus imágenes siguen impactando, y rotundamente sí a lo segundo. Es la visión de Hopper, más que su forma de pintar, lo que nunca pasará de moda.

Os confieso que no fue este faro el primero en anhelar el abrazo de un Hopper. El director de cine Gustav Deutsch, en su cinta  “Shirley, Visiones de realidad” resuelve la tensa escena de soledad en pareja planteada en  “Room in New York” con este desenlace.

Room-in-New-York-Edward-Hopper
Pintado por Hopper

 

Revisado por Shirley
Revisado por Gustav Deutsch

 

Así que ya podemos disfrutar de obra y canción, sabiendo que hay posibilidad de un final más feliz.

Por cierto, al hilo del final de la canción. Si debo The Beatles a mi hermano Álvaro, y The Animals a mi hermano Jano, sin duda Fleetwood Mac es legado de mi hermana Sofía, te lo dedico querida. Siempre me alegra verte desde el faro, corriendo por la playa, ágil y decidida.

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