La historia de España ha pasado del sótano de la memoria a la imaginación de los jóvenes. Entramos en el estudio de Augusto Ferrer – Dalmau, pintor de nuestro lado más épico

Le conocí hace 10 años, en su primera exposición en Madrid, gracias a mi hermano Alejandro, que como amante de la historia militar, y fundador de la revista Madrid Histórico, había quedado impactado con un pintor de Barcelona, llamado Augusto Ferrer- Dalmau.

“ Este tío va a triunfar”  …Nos dijimos al contemplar su obra

10 años después es un placer visitarle en su estudio, su pincel preciso y brillante ya ilumina estancias en colecciones privadas de todo el mundo y museos como el Museo Naval de Madrid y el de Cádiz. Ahora Ferrer Dalmau aborda el proyecto más ambicioso de su carrera, darle alas a las nuevas generaciones de pintores para que esta historia, que es la de todos nosotros; Continue…

Ferrer-Dalmau enfoca su legado a la formación de jóvenes artistas que como él, quieran recrear la historia de España. Por eso, antes de pisar los campos de batalla de sus pinturas, quiso presentarnos La Fundación Arte e Historia, en colaboración con la Universidad Antonio de Nebrija, y que arranca en otoño de 2021

¿Por qué es necesaria una Fundación dedicada a la pintura de historia?

Su estudio en Madrid es una suerte de museo militar, un capricho para aquel que valore el trabajo de una espada del siglo XVII, o el de una silla de montar del XIX. Ferrer – Dalmau observa la realidad como un científico antes de pintarla, y como buen coleccionista, todo lo que le rodea tiene tras de sí una curiosa historia.

Ha cogido el testigo de Pradilla, de Gisbert, de los grandes pintores historicistas que hoy vemos en el Museo del Prado. Pasamos décadas en las que a nadie o a muy pocos les interesaba la pintura de hazañas pretéritas y de pronto, Ferrer -Dalmau desempolva nuestra historia y la devuelve al lienzo con absoluta maestría y frescura.

De pronto, abre una puerta a la historia que sorprende y convence a público y a coleccionistas

y fue en aquella exposición en la que le descubrimos, al igual que el público madrileño, que por cierto, dice Ferrrer – Dalmau que le encanta por su actitud receptiva hacia el arte y la historia. ¿Qué tal fue aquella exposición? Todo un éxito. Pues aún siendo escenas de hace siglos, era un soplo de aire fresco.

Augusto Ferrer -Dalmau pintando “El milagro de Empel” (2015) La batalla que tuvo lugar en 1585 durante la Guerra de los ochenta años

¿Eres un Friki elegante?

¡Augusto ríe! Es una persona cercana con la que complace charlar. Lo cierto es que no todo el mundo sabe tanto de historia militar , pero aún así conectan con su obra. Tal vez sea porque la historia nos atrae, aunque no siempre sepamos qué está pasando en el cuadro.

Ya pinte batallas del siglo XVII ó conflictos bélicos que él mismo ha presenciado, Ferrer -Dalmau no se recrea en la parte cruenta de la guerra sino que elige retratar otros instantes que nos aportan una dimensión más digna de lo que allí acontece. En ocasiones la muerte está presente, pero no es lo único. Dice Ferrer – Dalmau que detrás de la Victoria hay un esfuerzo, un dolor y por eso dignifica a las personas que lo hacen posible; Los militares, como en su obra de 2011 “Rocroi, el último Tercio” que enfrentó a españoles y franceses en las Ardenas en mayo de 1643


Rocroi, el último Tercio (2011) Augusto Ferrer Dalmau

Augusto, se dice que eres el nuevo Velázquez.

Entonces Ferrer – Dalmau se declara un emocionado admirador del gran “pinto de pintores” . Ya ves… todas las personas admirables que voy conociendo son modestas, son personas que se comprometen con lo que hacen.

Aún así, sin comparar a los artistas, sino disfrutando de la obra de los dos, encuentro que tanto Velázquez como Ferrer – Dalmau son capaces de transmitir la sensación de las escenas en las que nos introducen. El olor del campo de batalla, de la madera quemada, la sensación de humedad, el sonido de los mástiles en el puerto, y la humanidad en los rostros de sus personajes. Eso es maestría, lograr llevarnos al corazón de cada historia que pintan sin levantar los pies del suelo.

Y cómo fue mi hermano quien me introdujo en su pintura, quise trasladar a Ferrer -Dalmau esta inquietud de su parte

Augusto, ¿De qué episodio histórico te resultó más difícil documentarte?

Izar velas no ha sido sencillo para Ferrer-Dalmau. Aunque un astuto periodista y escritor, buen amigo de Dalmau, siempre le echa un cabo. Nos referimos a Arturo Pérez – Reverte, cuya pluma despertó a los Tercios de Flandes con su Capitán Alatriste

El último combate del Glorioso. Augusto Ferrer Dalmau 2015

Fuera de lo mares, te has atrevido com muchas cosas, Augusto; Porque has estado en el frente, en plenas operaciones militares, donde el lienzo y el óleo son sustituidos por un peligro real.

Ferrer -Dalmau con su cuaderno de dibujo en Afganistán

Ferrer Dalmau recuerda momentos de charla y risas con los soldados dentro de un búnker, mientras fuera, rasgando el aire como una tela, les sobrevolaba las lanzaderas. Durante sus estancias en el frente , Augusto dibuja, toma apuntes y fotografía lo que luego ha de pintar en detalle; Pero además tiene buena memoria y se trae a su estudio las escenas vividas, lo que el ojo no ve; Las tardes de calor, el polvo, los gestos de los soldados y sus conversaciones, que también impregnan el espíritu de sus obras.

Confiesa que estar en el frente le mostró que en una guerra se empieza luchando por unos ideales y se termina luchando por sobrevivir.

Aunque yo nunca he estado en el frente, esto que cuenta Ferrer – Dalmau me recuerda a mis propios pensamientos mientras recorría los lugares más emblemáticos de Normandía. Aquellos soldados, ingleses, americanos, y también alemanes, cada uno en su cementerio, acabaron víctimas del capricho demente de un solo hombre. ¿Buenos y malos? ¿Vencedores y vencidos? Aunque la historia tiene sus certezas, quien invade un país o quién declara una guerra; No podemos comprenderla desde un solo punto de vista.

Nunca compararé leer sobre la guerra o ver un cuadro con la experiencia en directo y Augusto la vivió, al lado de los militares, en esos escenarios, donde reina la incertidumbre, pero incluso en ese contexto, Ferrer Dalmau no deja de pensar en lo que le ha llevado allí.

Cuenta Augusto que precisamente en la guerra valores como la confianza, la camaradería y la amistad, brillan más que en situaciones normales. Los soldados se cuentan cosas que no se contarían en su vida cotidiana. No saben lo que pasará mañana, quién seguirá estando… o si alguno de ellos habrá caído.

“Los soldados son como libros abiertos, las relaciones que entablan son de verdad y establecen lazos de por vida. En ese entorno, yo libro mi propia lucha interior, me muevo tratando de encontrar el cuadro, buscando incluso en lugares peligrosos, la imagen que para mí defina lo que está pasando allí” (Augusto Ferrer – Dalmau)

¿Tu pintura es una invitación a que los españoles descubramos quienes fuimos ?

“Los españoles fuimos una potencia mundial, y eso puede hacernos sentir orgullosos del valor de aquellos hombres; Hombres capaces de luchar , porque no existía la diplomacia; O conquistabas o te conquistaban. Ir a la guerra era algo natural para muchas generaciones anteriores ” (Augusto Ferrer – Dalmau)

«Camino Español» esta ruta unía Milán y BruselasLos Tercios lo recorrían en 1623 
para mantener conectados los Países Bajos Españoles con el centro de la Monarquía hispánica.

Fuera del campo de batalla, sus grandes héroes, han sido los artistas más virtuosos de temas históricos. Ferrer – Dalmau dice que se formó en los museos y que siempre serán su lugar de aprendizaje técnico. En los museos descubre cómo trasmitir distintos tonos de verde, o una sensación que el espectador percibe a través del brillo de la de a hoja de una espada o de la mirada valiente o melancólica de un personaje. Contemplando su obra, en este caso, en su propio caballete, creo que todo lo que Ferrer -Dalmau aprende, lo sublima. Es un artista dispuesto a evolucionar y a llevar su género; La pintura de historia, a las más altas cotas de virtuosismo técnico y empatía psicológica.

Puede que sea una pregunta habitual, pero tengo curiosidad; De haber podido charlar con un personaje de la historia ¿A quién eliges? …Hay emoción juvenil en su voz cuando contesta.

General Cabrera en Morella

Sus anécdotas me sorprendieron. Momentos de su infancia y juventud en Barcelona, donde por cierto, ¡Augusto fue atracado en el metro por el Vaquilla en persona! que incluso se comportó como un tipo amable. También charlamos sobre Mariano Fortuny, otro gran cronista de guerra, y sobre su destreza dominado tanto el dibujo, como la acuarela y el óleo.

Su próxima exposición será en Barcelona, donde exhibirá sus bocetos, y por lo que vemos en su estudio, estoy deseando asistir. Augusto, como Fortuny, es rápido de ojo y mano. Así que la exposición, ¡Promete!

Desde hace años cero que Ferrer – Dalmau libra una batalla pacífica, contando aquello que pasó con sus pinceles, y creo esto no podría ofender a nadie que tenga un mínimo respeto por la historia y que sepa mirar sin absurdos complejos. Gracias a sus pinturas aquellos hombres de los Tercios de Flandes han pasado del sótano de la memoria a la imaginación de los más jóvenes. Personalmente, ha sido un anhelo cumplido charlar con él. No dudo que, muy pronto, tendré el placer de explicar sus obras en el Museo del Prado. Gracias Augusto, en El faro de Hopper tienes un aliado.

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