“Me gusta perderme por los puertos” Kiku Poch y el efecto del mar en los objetos

Más que con el canto de sirenas, crecí con el graznido de las gaviotas, porque en mi pequeño  pueblo costero su presencia y su inconfundible acento son parte del paisaje.

Lo mismo le sucede a Kiku Poch. El artista menorquín que retrata con mirada científica y sentimental los objetos sobre los que el mar ejerce su influencia.

Elementos de amarre y fondeo, como los cabos, los norays, las cornamusas o las bitas, posan para él, alegrándose de que en medio del trajín de los puertos, por fin, alguien descubra su belleza.

#Charlarconelartista es siempre una travesía con vientos a favor. Son estas charlas informales y amistosas las que me ayudan a descubrir que el arte siempre viaja en varias direcciones.

Dirección al pasado, en el caso de Kiku Poch, destaca la influencia de la pincelada enérgica y suelta de Velázquez y el tratamiento de la luz de Sorolla. Paradas en el presente, como por ejemplo en la mejora de la técnica del empastado del óleo, que Poch trabaja de forma meticulosa. Y por supuesto, el viaje hacia el futuro, desconocido y emocionante para todos.

Charlando con Kiku Poch sobre la luz en un noray

Sigue esta video entrevista y no te pierdas la exposición de Kiku Poch en la Galería Herráiz (Don Ramón de la Cruz, 27 Madrid) hasta el 5 de mayo.

Me llamó la atención esta proa que se viene hacia nosotros, el dinamismo de las cadenas  que sujetan el ancla. Este gesto cotidiano en los hombre de mar de levar y echar el ancla encierra para Poch una curiosa metáfora.

 

Proa a ti

El  artista captura la luz  que rebota desde del mar en los cascos de los barcos, la luz que hace brillar y a la vez desgasta los metales. Entonces le comenté cómo Joaquín Sorolla, cuando pintó en Galicia, explicaba por carta a su esposa Clotilde, que las violentas y cambiantes luces atlánticas le provocaban enojos continuos, pues eran dificilísimas de captar y en el fondo añoraba sus luces valencianas. Esto me hace pensar en que cada uno lleva consigo su luz. Se trata de la luz de nuestros paisajes de infancia, o de los que nos inspiraron a una transformación vital; en este caso, Kiku Poch , quiere seguir extrayendo la esencia de su tierra.

Había conocido su trabajo a través de las redes sociales y de catálogos pero el arte exige la mirada en directo para percibir lo que hace especial a cada obra,  matices que una fotografía no te puede transmitir.

muchas horas de trabajo con óleo para resaltar la personalidad de cada objeto

“Quiero llegar a la esencia de los materiales. Creo que el reto de un pintor es ganar libertad mientras trabaja, no es sencillo, pero es necesario”  (Kiku Poch)

El reto al que siempre se enfrenta el espectador no es solo el de comprender o no la obra, sino el de ubicar en su mundo interior el estímulo que le provoca. Un recuerdo, un deseo, una esperanza… la mía es la de no quedarme en puerto, sino la de seguir navegando.

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