Lo bello de la vida -(cap 4) Una tormenta -“The Lightning Field, 1977 ” Walter De María

Ahora mismo,  que querría salir corriendo hacia ninguna parte . Justo en este instante, que ansío sentir las fuerzas de la naturaleza en mi piel, asaltan mi mente una serie de artistas que hicieron del paisaje la mayor obra de arte.

Artistas que durante los años 60´y 70´ trataron de dinamitar el sacro triángulo “Taller-Galería-Coleccionista”  para hacer que la madre tierra y sus materiales se convirtiesen en la nueva “Mona Lisa”. No fue fácil , pero resultó tan hermoso que su impacto perdura en nuestros días.

Ahora, que la tierra nos pide a gritos que atendamos sus necesidades. En este momento, en el que nos estamos replanteando nuestra a veces desaforada forma de consumo, cobran más vigencia las intenciones y acciones de los artistas que supieron utilizar la magnificencia de la naturaleza para crear belleza y agitar conciencias.

¡Qué me parta un rayo si esto no es arte en estado puro! (o mejor que le parta al maldito corona virus…paciencia y buen humor)

AVISO: La descarga de energía que viene a continuación es solo apta para mentes de alto voltaje

Hoy en “Lo bello de la vida a través de arte” la electricidad correrá por tus venas. Tranquilo, esta descarga no te matará, al contrario, te devolverá a la vida.

“The Lightning Field, 1977” Walter De María 

Imagina el desconcierto que se generó en los círculos más conservadores del arte cuando en 1969 el escultor y compositor Walter Joseph De Maria​ ​presentó en la galería Dwan de Nueva York su obra Bed of Spikes (Cama de clavos) compuesta por cinco planchas rectangulares de acero de las que salían afilados pinchos piramidales.

Por primera vez una obra de arte podía resultar fisicamente peligrosa para el público. No en vano la galería aprovechó esta bizarra circunstancia  para enviar junto a la invitación a la muestra un formulario mediante el cual los espectadores exoneraban con su firma tanto a la galería como al artista de las consecuencias de cualquier accidente que se pudiese producir mientras contemplaban la obra. Esto, lejos de provocar rechazo hizo de la exposición todo un éxito. ¿Qué amamos más,  la belleza o el peligro ? …A veces caminan juntos

Pero De María quería ir más allá, emprender un proyecto más ambicioso que el de provocar desde las salas de una galería y en 1977 se atrevió a desafiar a la tormenta.

Sin más te dejo con esta descarga de electricidad y enseguida te doy más detalles

“The Lightning Field” 1977 Walter de María hoy en Dia Art Foundation, Nueva York
¡Todo un espectáculo!

Para este nuevo proyecto,  Walter De María eligió como emplazamiento un lugar distinto a una galería de arte. Durante cinco años, De María había estado buscando un terreno llano donde habitualmente se produjesen tormentas y lo encontró, 1 km de largo por 1 Km de ancho en pleno desierto de Nuevo México.

Allí instaló 400 varas verticales de afilado acero apuntando al cielo. Las puntas de las varas se encuentran a la misma distancia del suelo (6 metros de alto) pero para salvar las irregularidades del terreno, cada vara tiene un largo diferente, ya que el artista no quería intervenir las particularidades del terreno, ni alisarlo, ni excavarlo,  trabajaría sobre ese suelo virgen.

Perfecto, tenemos un campo de puntas, de lanzas como las de “La Rendición de Breda” ¿Y ahora qué? Pues ahora deja a tu imaginación trabajar al servicio de tus sentidos.

Cada mañana, esas puntas captaban los rayos del sol incluso antes de que amaneciese del todo. Cada medio día se difuminaban para fundirse con el resto de las atmósfera arenosa del desierto y cada atardecer brillaban en el horizonte más allá incluso del ocaso.

Y entonces llegaron las tormentas, y con ellas ese espectáculo artístico-natural irrepetible; Es decir, este fenómeno podría suceder cada tarde de tormenta pero nunca una actuación sería igual a otra, Cada rayo creaba así una Performance incontrolable.

“El terreno no es el escenario de la obra, es parte de la obra” (Walter De María) 

Consciente de que la relación entre el espectador y el entorno cambia el punto de percepción de la obra de arte, Walter De María diseñó un minucioso plan de visitas, y  todo aquel que desee contemplar esta obra debe presentar por escrito una solicitud a la Dia Fundation de Nueva York, encargada de la gestión y mantenimiento de la obra.

Las visitas solo pueden realizarse en grupos de como máximo 6 personas, y deben permanecer en ese espacio como mínimo 24 horas…¿A qué te apetece?  A mi muchísimo, estar a cielo abierto, esperando la tormenta.

Pero como habrás imaginado, “The Lightning Field” no es una obra realizad al azar. En 1980, el artista explicó en un minucioso artículo para la revista Artforum los cálculos técnicos para la creación e instalación de la obra. Sin embargo, reconozco que aunque suelen interesarme muchísimo los procesos, en esta ocasión me conformo con la grandiosidad del resultado.

Creo que ninguna explicación, fotografía o video puede acercarse a la experiencia de estar sobre el terrero en plena tormenta con la obra de Walter De María; Hay que estar allí para verlo. Así que si este artículo ha despertado tus ganas de aventura, ya sabes que hacer cuando el corona virus haya sido fulminado por nuestra paciencia y tranquilidad.¡Lárgate al desierto!

Dentro de la corriente denominada “Land Art” (Landscape Art) que engloba los trabajos artísticos en el paisaje,  trabajan espléndidos artistas que lejos de cualquier banalidad efectista  han venido realizando una reflexión filosófica y humana sobre el estrecho e irrompible lazo del ser humano con la naturaleza.

Artistas  como Nancy Holt, que gracias a sus “Sun Tunnels” (4 tubos de hormigón taladrados en el desierto de Utha) nos ayuda a abarcar el vasto espacio del desierto. Artistas como la pareja formada por Christo y Jeanne-Claude y sus intervenciones con telas gigantescas generando idílicas formas en el paisaje “Valley curtain”  en Colorado y “Wrapped Trees” en la Fundación Beyeler en Suiza; O los alucinantes “Pasajes de Luz” de James Turrell

El Land Art (compañero de aventuras del Arte Conceptual y de las prácticas propias del Minimalismo) plantea una ruptura con la escultura tal y como había sido entendida desde la antiguedad. Esto no significaba que las obras no pudiesen ser expuestas en galerías de arte, porque de hecho son las galerías y museos las que hoy día salvaguardan y protegen estas obras, ya sea en sus salas o en sus emplazamientos naturales. Sin embargo en Land Art quiso cuestionarse el, hasta entonces, axioma de que eran las paredes de una galería o un museo las que validaban si un trabajo merecía ser considerado obra de arte.

Es lo que el artista y crítico irlandés Brian O´Doherty, denominó “The white cube” (La celda blanca) precisamente para referirse a que las condiciones de una galería de arte (la iluminación, las paredes, el silencio) aísla a la obra de los factores de la vida cotidiana. Pues bien, el Land Art, suponía para O´Doherty, una forma de evadirse de las restricciones cognitivas de una sala de exposiciones, que en su opinión eran “una celda para el arte”.

Cuánto valoro la valentía de estos artistas, pero como no siempre es sencillo recorrer los desiertos y valles del mundo, agradezco a espacios como Galería Parra & Romero su actividad expositiva y de investigación para acercarnos a los grandes nombres del Land Art y el Minimalismo. Precisamente en su galería de Ibiza pude disfrutar de obras maravillosas de Nancy Holt, y en su espacio de Madrid pude charlar con artistas que trabajan en torno a estas premisas naturales como Luisa Lambri.

Y tras la tormenta, la descarga de energía y este grito de libertad soltado al viento, te dejo con la frase que el artista que hoy nos ocupa utilizó para describir la experiencia de contemplar los relámpagos sobre su obra:

“El aislamiento es la esencia del Land Art” (Walter De María) 

joder Walter…nos viene la pelo. Ojalá podamos hacer de estos días en casa un camino que mejore el arte de vivir en sociedad.

Si quieres disfrutar de los anteriores capítulos de “Lo bello de la vida a través del arte” aquí te los dejo. Un abrazo desde El faro de Hopper.

Capítulo 1- Amanecer con Claude Monet 

Capítulo 2- Tardes de Piscina con Robert Doisneau 

Capítulo 3- Creer en uno mismo con Alberto Durero 

 

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